ALDOUS HUXLEY

A diferencia de William Wordsworth, a quien critica por la proyección moralizante que hizo de la naturaleza, Aldous Huxley sí viajó fuera de Inglaterra y de Europa y conoció la India y América Central, además de que residió, durante largas temporadas, en Italia y Estados Unidos. (De algunos de sus viajes dejó huella escrita: Más allá del Golfo de México, de 1934, es un buen ejemplo.) Poeta y luego novelista y más tarde escritor de orden místico y al cabo —y quizá desde el comienzo— pensador sardónico y visionario, Huxley (1894–1963) es recordado fundamentalmente por la ficción futurista Un mundo feliz, así como por ser uno de los precursores de la psicodelia y la experimentación con drogas alucinógenas (Las puertas de la percepción; Cielo e infierno). Su espritu aventurero, que lo llevó a recorridos más bien peligrosos tanto por la geografía planetaria como por la interior y mental, lo apartaron de la visión idealizada y aun edificante de la naturaleza que había heredado de los poetas románticos, de quienes quiso desmarcarse con textos desencantados y feroces como el que aquí presentamos, de 1929.

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