LESLIE STEPHEN

Biógrafo, alpinista y cofundador del Club Alpino —y, por si fuera poco, editor del Alpine Journal—, no es raro que en Leslie Stephen (1832–1904) la caminata se confunda con una excursión de varios kilómetros a campo traviesa. Pero aunque su atracción por las proezas y las hazañas físicas podría empequeñecer la aventura mínima de dar un paseo impremeditado y breve, al final de su vida (el texto que publicamos data de 1902) había aprendido a disfrutar de todo el espectro que brindan los pies como medio de locomoción, y a desestimar, con no disimulada enjundia, la distorsión que suponen, en cuanto medios para entrar en contacto con “la madre tierra”, el caballo o la bicicleta. A la manera de Hazlitt, parte de su evocación reflexiva del arte de caminar comporta seguir las huellas de otros caminantes, como si la escritura —aunque no necesariamente la experiencia a la intemperie que ésta refleja— debiera guardar cierta fidelidad a la idea de sendero. Defensor de las virtudes formativas de irse de pinta y de la importancia para la individuación de recorrer a solas los descampados, supo transmitir su entusiasmo peripatético a su célebre hija, Virginia Woolf. En Inglaterra es también recordado por su edición del Oxford Dictionary of National Biography.

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