ROBERT LOUIS STEVENSON

Eclipsada por novelas legendarias como La isla del tesoro o El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, la faceta de Robert Louis Stevenson (1850–1894) como ensayista es uno de los grandes tesoros que reserva la literatura. Entendía que un texto debía ser una suerte de telaraña sensorial y lógica, y ello lo procuró en los muchos géneros en los que probó fortuna. Como sucede también con Hazlitt, a quien no se cansa de citar y recordar, el tipo de ensayo que escribe Stevenson ha sido a veces impugnado por no sacudir ni poner en riesgo su forma de pensar: para algunos, el ensayo concebido como una forma de paseo puede ser tan deleitoso y libre como se quiera, pero al final de la jornada parecería que el ensayista y el caminante han permanecido los mismos, sin variaciones. “Walking Tours”, publicado originalmente en 1876 e incluido en Virginibus puerisque y otros ensayos, es quizá la mejor prueba de que esa objeción es injusta y que, aunque tal vez de alcance limitado, una excursión es una vía para descubrir lo que uno mismo no sabía que pensaba.

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