ARTHUR MACHEN

A la manera de Las nuevas noches árabes de Stevenson o de El club de los negocios raros de G.K. Chesterton, la novela Los tres impostores de Arthur Machen (1863-1947) postula la confluencia de muchas ciudades en un sola, el estremecimiento de que una nueva Bagdad, tan inadvertida como irresistible, puede aguardarnos al doblar la esquina. Esa superposición de planos no se limita, en sus libros, al orden meramente espacial; como si hubiera una memoria de las piedras y los caminos, comporta también el orden temporal: el magnetismo de un lugar al que vuelven nuestros pasos tal vez dependa de su pasado, de un pasado que sigue operando eternamente en nosotros. Gracias a libros autobiográficos como Things Near and Far y The London Adventure (este último data de 1924), sabemos que para Machen la caminata y la aventura no se aliaban únicamente en beneficio de la ficción; centauro con pies de vago y cabeza de escritor —durante muchos años fue también periodista y formó parte de la sociedad secreta Golden Dawn—, se sentía atraído por la extrañeza inadvertida de los alrededores, por lo exótico y aun desconcertante que puede ser incluso la calle que recorremos a diario. 

TÍTULOS EN TUMBONA