CHARLES DICKENS

Gran conocedor de Londres —de las muchas ciudades superpuestas que llamamos Londres—, Charles Dickens (1812–1870) comenzó su carrera de escritor con una serie de viñetas de la vida cotidiana de la ciudad, publicadas en el Monthly Magazine bajo el seudónimo de Boz. A partir de entonces su obra ya no se apartaría de la órbita urbana, centrada en las aventuras joviales y cervantinas que inspira la ciudad o en los efectos devastadores del capitalismo en la vida de sus habitantes, con una afortunada mezcla de picaresca y crítica social en que el humor no rehúye de las atmósferas opresivas y los callejones sin salida del desamparo. En los muchos registros en los que probó suerte, de los Papeles póstumos del club Pickwick a Casa desolada, pasando por David Copperfield, compuso obras maestras. Entre sus textos más personales se cuentan ensayos y crónicas sobre la ciudad de noche, por ejemplo “A Young Tramp” y este que aquí recogemos, “Night Walks”, publicado originalmente en 1861.

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